jueves, 30 de diciembre de 2010

El Defensor del Pueblo nos da la razón

Sylvain Cherkaoui ADN
Es el último recurso para menores con trastornos de comportamiento agudos. Los que llegan al Picón del Jarama, un centro terapéutico de la Comunidad en Paracuellos del Jarama, son chicos de entre 12 y 18 años altamente impulsivos y agresivos. En ocasiones, incluso con ellos mismos.
Un suicidio y otros dos intentos en El Picón -gestionado por la fundación O'Belén- han llevado al Defensor del Pueblo a abrir una investigación sobre los métodos que se emplean en estos centros públicos. Las conclusiones del estudio, extendido a 30 instituciones más de España, serán presentadas en el Congreso a finales de mes, según el Defensor del Pueblo. "Nos ha descubierto una realidad horrorosa y El Picón es un verdadero infierno", aseguran.
El 2 de diciembre, Hamid Amrami, de 12 años, aparecía ahorcado en su habitación con el cinturón de un albornoz. Había ingresado dos semanas antes. Apenas 15 días después, un guarda del centro rescataba a David, español de 17 años, de un intento de ahorcamiento. Le salvó la vida practicándole el boca aboca. "Un tercer menor se tragó unas llaves y un lapicero para autolesionarse", dicen desde el Defensor del Pueblo, que cree que puede haber responsabilidad de la Administración a la hora de preservarla integridad de los jóvenes.
Dos de los métodos suscitan recelos: las salas de baja estimulación -"aislamiento puro y duro"- y las contenciones físicas. "Nos lo hemos encontrado mucho. Son medidas excepcionales, pero se aplican de forma habitual", explican los responsables del estudio. "Es todo domesticación y sometimiento. Todos está medicados, pero pocos han visto al psiquiatra", señala Teresa, trabajadora social con 20 años de experiencia.
Los jóvenes -tutelados o con medidas de guardia- presentan unos patrones de conducta basados en la violencia, según la Consejería de Familia y Asuntos Sociales. "Acaba de llegar un chico que metió a su hermano, un bebé, en agua hirviendo". Las paredes de El Picón están acolchadas, el mobiliario está anclado al suelo y no hay cortinas u objetos metálicos. "Pero en cualquier momento se pueden lesionar a sí mismos o al resto de chicos".
“MEDICACIÓN SIN PRESCRIPCIÓN SANITARIA, AISLAMIENTO TOTAL...”
Hace dos años el centro de La Jarosa, gestionado también por la fundación O'Belén, fue cerrado por la Comunidad por "la inviabilidad del proyecto y la necesidad de adecuarlas instalaciones". El cierre coincidió con una actuación del Defensor del Pueblo tras denuncias de la Asamblea contra los Centros de Menores Cerrados, que recoge en su página web supuestos testimonios de jóvenes internos que describen malos tratos. "Medicación sin prescripción médica, aislamiento del grupo durante más de 24 horas o escasez de salidas", recoge la investigación de 2007. "O'Belén tiene experiencia reconocida", defienden en el Instituto del Menor y la Familia, del que dependen los centros.

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